Hace un millones de años, dirigí un taller de grabado en un centro civil de Marsella en cual realizamos un libro de cocina. Las chicas que participaban eran casi todas extranjeras y cada una trajo una receta típica de su país, la ilustró y la escribió en su idioma maternal y en francés. Para la salida del libro hubo una inauguración en una galería de Marsella y servimos todos los platos del libro. Me tocó cocinar los bricks porque la chica de aquella receta no podía y como no sabia ni por donde empezar, fue cuando Safia una de mis compañeras de piso de aquella época me enseño a preparar los de su mama. Desde entonces no he parado de hacer, se han convertido en un clásico de mi cocina. las he cocinado para aperitivos, familia, amigos, niños y sobre todo para lo que llamamos en Francia «plateau télé», una cena delante de una peli, porque se pueden comer con los dedos y así no te pierdas nada en la pantalla. Obviamente los bricks o Briwats no tienen nada que ver con la cena TV o solo en mi casa. En el libro de cocina Naima cuenta que para ella tienen el sabor de la infancia porque durante el mes del Ramadan su mama le preparaba bricks cada dia.






