Hoy era domingo y estábamos invitado a un brunch en el hotel Vela, todo auguraba de un domingo estupendo, guay, relax, pijo y fuera de la cocina… hasta que nos enteremos de que el brunch estaba prohibido para los niños (esto sonaba aún mas guay). El plan maravilloso se acabo aquí y fuimos a comprar el árbol de navidad en frente de la catedral…que era lo que nos apetecía en realidad, un paseo dominguero tranquilo con nuestros queridos hijos, sin dj’s, fiesta o comida fina….pero si con caga tíos, caganers y guirnaldas chinas de 20 euros!
En todo caso me quede con la ganas de brunchear y cocine el plato típico del brunch los huevos Benedicte pero con un gravlax de salmón para el toque navideño. Al final me di cuenta que la mejor parte del brunch es comer lo fuera de casa y no tener nada que hacer, pero tengo que decir que fue un éxito y que hasta los niños acabaron todo el plato!






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