Me fui de vacaciones con mi «cocotte» esta olla de hierro fundido que casi hace parte de mi familia, el objeto en si es muy bonito, tiene historia, se embona con el tiempo y es ideal para preparar estofados cuando somos mucho. En los Pirineos donde fuimos la carne es una delicia y decidí preparar un osso bucco con novillo. No hay mejor sitio para comer un estofado que la montaña en invierno, cuando hace frío, que todo esta blanco y que vuelves a la casa al atardecer… agotado ( no por el esquí sino porque has pasado todo el dia poniendo gorros, guantes, chaquetas, bufandas, botas y quitando todo media hora después porque pipi y poniendo todo de nuevo, intentando no perder nada, intentando no enfadarte, cargando tus esquís y los de tus hijos, arrastrando los de la mano a cada telesilla y intentando convencerte los de la suerte que tienen de estar allí respirando aire puro! )







